En Sana, el tranquilo spa del Etéreo, las antiguas creencias y técnicas mayas cobran todo su protagonismo. La casa de baños —una fresca caverna con una sencilla claraboya— se diseñó para evocar un cenote, otro guiño al paisaje de la península de Yucatán. (Hay más de 6.000 de estas maravillas geográficas en la región). La carta ofrece una atractiva combinación de tradiciones ancestrales —piedras curativas mayas, envolturas de arcilla con hierbas locales— y tratamientos más modernos y placenteros. Yo elegí el tratamiento facial «alquimia de la piel», que aprovecha la energía de los cristales —en mi caso, una piedra de cuarzo rosa— que, según se cree, revitalizan tanto el espíritu como la piel.
Comunicado de prensa
Vogue británica: Descubre Etéreo, el resort de Yucatán que está en boca de todos y que rinde homenaje a las antiguas tradiciones mayas
El aprecio por la naturaleza impregna cada aspecto de Etéreo. Con una arquitectura firmada por Migdal Arquitectos y un diseño de interiores a cargo del estudio neoyorquino Meyer Davis, el complejo lleva el esplendor de su entorno al interior mediante el uso de materiales locales como la piedra de lava, el cobre y la madera autóctona de tzalam. Además, cada suite frente al mar está equipada con mobiliario cuidadosamente seleccionado, así como cojines, toallas y alfombras elaborados por artesanos mexicanos. Pero las joyas de la corona de este diseño son los biombos de madera creados por el célebre artista mexicano Manuel Felguérez, que adornan todo el complejo. Estos separadores esculturales, en los que las tallas cilíndricas de madera forman un intrincado entramado, representan la creencia maya en los ciclos de la vida.