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Fuego en el alma

Por Esme Benjamin. Fotografía de Joaquín Trujillo
En Chileno Bay, Auberge Collection, el camino hacia la recuperación se ve iluminado por prácticas ancestrales y el poder silencioso de los elementos.

Los suaves rayos del sol matutino inundaban las colinas del Rancho Ecológico Sol de Mayo, un oasis en el desierto situado al pie de la Sierra de la Laguna, en Baja California. Rose Green encendió una cerilla, dando vida a una llama en su cáliz de cerámica. El aire en calma se llenó del humo fragante del copal ardiente, una resina aromática de árbol utilizada desde hace siglos en esta parte del mundo como incienso sagrado para la purificación espiritual. Green susurró algo inaudible al cáliz y, a continuación, sopló suavemente sobre el copal incandescente, envolviendo su cuerpo en tenues volutas de humo que se deslizaban sobre los cactus de la ladera y el río de tonos esmeralda que discurría más abajo.

Este ritual sagrado es una práctica mensual para Green, y una forma de autoterapia tan esencial como los tratamientos que ofrece a sus clientes. Como curandera residente en el Chileno Bay Resort & Residences, de Auberge Collection, dedica sus días a atender las necesidades físicas y emocionales de los demás, pero estas peregrinaciones en solitario «despejan el canal», como ella misma dice, lo que le permite recuperarse y profundizar en su comunión con la naturaleza, sus antepasados y los cuatro elementos. Además, le permiten regresar al spa espiritualmente reequilibrada y capaz de transmitir esa claridad y conciencia a quienes están a su cargo.

 

Green, cuyo nombre completo es María del Rosario Fernández Green, proviene de una larga estirpe de herbolarios, intuitivos y sanadores. Durante un tiempo siguió un camino diferente —desarrolló una exitosa carrera como pastelera que incluso la llevó a participar en MasterChef México en 2015—, pero su vocación ancestral siempre la atraía. Con el tiempo, una serie de desvíos y empujones cósmicos la llevaron de vuelta a la sanación, y empezó a reconocer y desarrollar dones que le eran propios. Ahora se hace llamar Rose, una flor que «significa amor y compasión», dice ella —y un apodo muy acertado, pensé para mis adentros, mientras la veía adentrarse en el río y dejar flotar dos brazadas de esa flor en su superficie. Como paso final de su peregrinación, sellando el ritual, las flores fueron una ofrenda a la Madre Naturaleza y un símbolo para honrar a todos aquellos que necesitan sanación.

«Todos los sanadores son diferentes, porque su misión es diferente», me dijo, mientras las rosas se balanceaban y se dispersaban en las aguas cristalinas y poco profundas. «La mía es ayudar a las personas a aceptar sus raíces, a fomentar la unión y la compasión, y a ser amables consigo mismas, porque todos buscamos el amor propio». Esa misión cobra vida en Sol, Wellbeing by Auberge, en la Bahía de Chileno, donde Green comparte las costumbres curativas de sus antepasados a través de tratamientos auténticos arraigados en las terapias tradicionales mexicanas. Parte de «The Joy of Wellbeing by Auberge» —guiado por los principios de Asombro, Conexión, Excelencia y Cuidado— es el Ritual Sagrado del Copal, una experiencia transformadora basada en las mismas prácticas que Green lleva a cabo durante sus ceremonias en el desierto

El ritual comenzó con lo que Green me dijo que sería una «entrevista tranquila», para identificar mis necesidades: mentales, físicas y espirituales. Sentada en el suelo, con las piernas cruzadas y de cara a mí, tomó una pizca de copal de un pequeño cuenco y la dejó caer en un cáliz encendido, tal y como la había visto hacer en el desierto. Mientras se elevaba el humo aromático, me indicó que repitiera mi nombre tres veces y que luego expresara mis intenciones: lo que deseo dar la bienvenida a mi vida y de lo que quiero desprenderse. «No te contengas», me dijo Green. «Esta es tu oportunidad de decirlo todo».

«Ser sanadora es ayudar a otras personas a crecer y a encontrar su corazón, a encontrarse a sí mismas». — Rose Green, sanadora residente, Chileno Bay Resort & Residences
Mujer sosteniendo un cáliz ceremonial

El cáliz de cerámica que Green utiliza en sus peregrinaciones forma parte del Ritual Sagrado del Copal que se celebra para los huéspedes en Sol, Wellbeing by Auberge.

Chileno Bay Resort

El Chileno Bay Resort & Residences se integra en el paisaje de Baja California, formando parte de los elementos naturales que Green incorpora a sus terapias curativas.

Rose Green con flores en la mano

El ritual del copal sagrado en Sol, Wellbeing by Auberge, en Chileno Bay Resort & Residences, se basa en una peregrinación que los curanderos mexicanos llevan realizando desde hace generaciones y que les permite profundizar en su comunión con la naturaleza y con sus antepasados.

El humo, explicó, representa el elemento purificador del fuego, que proporciona una liberación energética al tiempo que abre un portal simbólico hacia mis antepasados. Cerré los ojos mientras Green movía el cáliz a mi alrededor, recitando en voz baja oraciones en «lenguaje de luz» —una forma de comunicación canalizada que se utiliza para eliminar bloqueos energéticos— y envolviendo mi cuerpo en el aroma del incienso.

Antes, en el desierto, mientras ardía el copal, Green había entonado cánticos rítmicos al compás de un tambor, y su voz rebotaba en las enormes rocas que nos rodeaban. En nuestra versión, en Sol, esos mismos cánticos me provocaron una nueva sensación: me parecía oír voces de hombres que se unían a la suya. «Eran tus antepasados», concluyó Green, explicando que el ritual es una especie de práctica de sanación transgeneracional. Las voces que había oído eran los protectores de mi linaje, que se me habían aparecido en un momento de vulnerabilidad, tal vez.

El ritual del copal sagrado continuó con otras modalidades de spa más tradicionales: una limpieza a base de hierbas, en la que se utilizó un manojo de salvia y romero para estimular la circulación con ligeros golpecitos y movimientos de barrido, seguida de una exfoliación corporal con más copal finamente molido. Mientras los diminutos granos de resina se aplicaban sobre mis extremidades, me invadió la idea de despojarme, literalmente, de las partes viejas de mí misma para dejar espacio a lo nuevo.

Con la piel recién exfoliada, Green me aplicó una mascarilla de arcilla tibia con copal, que representa el elemento tierra. «A nivel físico, ayuda a hidratar la piel», me dijo, «pero a nivel energético, te conectas con una energía femenina: la energía de la Madre Tierra, de donde procede la arcilla. Lo necesitamos porque, como mujeres, necesitamos amarnos a nosotras mismas».

Green me acompañó con delicadeza hasta una ducha al aire libre, donde dejé que el chorro de agua caliente me bañara. El chorro parecía casi ceremonial; cada gota se llevaba consigo la tensión que, sin darme cuenta, había estado acumulando. A continuación, me dio un masaje, centrándose intuitivamente en aquellas zonas en las que percibía «bloqueos», como ella los llamaba: partes de mi cuerpo afectadas por tensiones tanto físicas como emocionales.

«Has estado cargando con mucha gente y muchas situaciones», me dijo Green mientras deslizaba enérgicamente las yemas de los dedos por mi cuerpo, como si estuviera quitando telarañas invisibles. «Tenías los hombros muy cansados. Este movimiento limpia la energía, así que te sentirás más ligera».

Más delgada, sí, y con los músculos sin tensiones y la piel radiante, pero el cambio más profundo que sentí fue esa sensación de tranquilidad que se deriva de sentir que realmente se preocupan por ti.

En el desierto, Green me había dicho que los rituales del copal tienen como objetivo llevar los poderes curativos de la naturaleza hacia nuestro interior. «Tenemos que comprender que los elementos viven dentro de nosotros», dice, «para que podamos empezar a establecer esta conexión con nuestras raíces, con la Madre Tierra». Solo cuando terminó el Ritual Sagrado del Copal comprendí plenamente el significado de todo aquello: en sintonía conmigo misma como pocas veces en mi vida, no era simplemente la destinataria de un tratamiento de spa; Green había fomentado una nueva conexión en mi interior —con la naturaleza, con mis antepasados— y, en el proceso, descubrí a la sanadora que hay en mí.

«Tenemos que comprender que los elementos viven dentro de nosotros, para poder empezar a establecer esa conexión con nuestras raíces, con la Madre Tierra». —Rose Green